reconoce sus orígenes

Una democracia tutelada

Publicado: 2011-02-19

La reunión oficial entre la embajadora de los EEUU y Ollanta Humala por el asunto de los famosos wikileaks trae cola. La denuncia de Humala respecto a que autoridades del gobierno de Alejandro Toledo solicitaron a la embajada de ese país poner en marcha en noviembre de 2005 una campaña en contra de su candidatura es un hecho de suma importancia.

Se sabe de las gestiones del congresista Jorge del Castillo ante el embajador norteamericano para que éste interceda ante Lourdes Flores para que no insista en su reclamo en la primera vuelta. La idea –como sucedió– era que gane Alan García para luego formar un frente contra el candidato nacionalista en segunda vuelta. Incluso, ahora sabemos, de las gestiones de esta embajada ante la candidata del PPC. Y si bien Lourdes Flores ha negado que el embajador norteamericano la haya llamado, otro líder del PPC, Javier Bedoya de Vivanco, ha dicho lo contrario: “Estoy casi seguro de que el embajador norteamericano sí llamó a Lourdes (Flores) para decirle que aceptara el resultado por la estabilidad del país. Recuerdo claramente que luego el embajador me invitó a una reunión para preguntarme qué actitud iba a tomar mi bancada de Unidad Nacional en el Parlamento” (Correo, 14/2/11). Es curioso que luego de estas declaraciones no se le haya entrevistado sobre estos hechos. Dudo mucho que Alejandro Toledo, presidente en ese momento, no haya estado al tanto de estas y otras conversaciones, más aún cuando él fue un entusiasta “antihumalista” con su famosa tesis del “salto al vacío”.

Tampoco es extraño que se mencione el mes de noviembre de 2005 como un momento clave en todo este asunto. Ese mes, así lo registran los medios de comunicación de entonces, se informaba del aumento en las preferencias electorales de Humala. Una encuesta de la U. de Lima en diciembre lo ubicaba en el tercer lugar (14,6%), a solo 1,6% de Alan García. También en ese tiempo comenzaron a circular una serie de noticias, todas ellas falsas, sobre el “peligro” que representaba Humala. Se “informó”, por ejemplo, de la existencia de una “milicia” armada compuesta por cinco mil bolivianos dispuesta a defender el triunfo de Humala; asimismo de una posible rebelión aimara encabezada por Evo Morales y de la llegada de un “batallón chavista” camuflado en la Operación Milagro. Todo ello marcó la pauta de lo que vendría en los siguientes meses, que consistió en una abierta “guerra sucia” contra Humala que bien se puede definir como una conspiración política que buscaba torcer la voluntad popular.

Como suele decirse, no hay que ser zahorí, para darse cuenta de que a fines de ese año la alarma se había prendido aquí y en EEUU. El seguro triunfo de Evo Morales en Bolivia era un dato; mientras que en Ecuador, luego de renunciar como ministro, Rafael Correa comenzaba su marcha hacia la presidencia. En un contexto de esa naturaleza una victoria de Humala en el Perú hubiese significado la consolidación de un cambio no solo en los países andinos sino también a nivel regional. Y si a ello le sumamos el “factor Chávez”, la preocupación de la derecha internacional y nacional era más que evidente. No hay que olvidarse que George W. Bush, presidente en ese momento de EEUU, consideraba a Venezuela como parte del “eje del mal”.

Estos hechos demuestran no solo la internacionalización de las elecciones del 2006 sino también el grado de injerencia externa en este proceso. Mientras se gritaba interesadamente “ahí está Chávez”, otros hacían el trabajo sucio contra Humala y corrían a la embajada norteamericana a pedir ayuda. No me extraña que aquellos que han estado comprometidos en esta guerra sucia hoy quieran negar esta denuncia, pasarla por “agua tibia” o, simplemente, descalificar a Humala. Por eso lo mejor es que se conozcan todos los cables y que la embajada muestre lo que le leyó a Humala para saber quiénes jugaron en contra de la democracia en 2006.

La República 19/02/2011


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