reconoce sus orígenes

¿Son iguales?

Publicado: 2011-05-07

Por años he sido, como muchos, un defensor de los derechos humanos. Creo que sin estos derechos la democracia y la vida civilizada se hacen imposibles. Por eso siempre he apoyado (y seguiré apoyando) a la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos. Sin embargo debo decir que su último comunicado: “Frente a la Segunda Vuelta Electoral” (19/4/11) me decepciona.

Es cierto que le dedica más párrafos a los peligros que encierra un posible triunfo electoral de Keiko F. y del fujimorismo. Pero tener presente, como señala el comunicado, “que el candidato presidencial Ollanta Humala ha sido denunciado, por varios testigos, de haber cometido delitos de violaciones a los DDHH, como tortura y desapariciones forzadas, cuando se encontraba como responsable de la base militar Madre Mía” y exigir por ello “un esclarecimiento sobre estos hechos y una posición de su parte de compromiso sin reservas con la defensa de la democracia y los DDHH” me parece un error.

La Coordinadora tiene todo el derecho de dudar de Humala, pero es un error  que “se “olvide” no solo de que éste ha sido absuelto de dichos cargos por el mismo juez que sentenció a Alberto Fujimori sino también que no se reconozca que el Plan de Gobierno de Gana Perú es el único que reivindica a la CVR, que acepta sus recomendaciones, que está de acuerdo con el plan de reparaciones para con las víctimas de la violencia y que expresa su rechazo a la impunidad, sobre todo, cuando se trata de delitos vinculados a la violación de los DDHH. Incluso se puede añadir que es el único Plan en el cual los DDHH y la democracia ocupan un lugar central.

Además el comunicado se olvida de otro detalle. La violación de los DDHH durante el fujimorismo –hoy representado por Keiko Fujimori– fue una política de Estado. Su carácter de “sistemático”, como reconoce la Coordinadora, se desprende, justamente, de esa condición. Comparar una política de Estado con el accionar de un individuo, por más dudas que se tenga sobre él es, sinceramente, una desproporción. También se olvida la Coordinadora que Humala ha sido el único militar que se ha sometido libremente a la justicia; que no la ha evadido, como ocurre frecuentemente en estos casos, y que no ha utilizado el típico discurso militarista que legitima las violaciones de los DDHH.

No quiero politizar este debate –porque considero que la Coordinadora, como ellos mismos dicen, debe preservar “su trayectoria independiente”–pero sospecho que posiciones como la que comentamos terminan por hacerle un favor al fujimorismo. No pido con ello que se pronuncien a favor de Gana Perú y de su candidato Ollanta Humala. Esas son opciones privadas, no institucionales.

Lo que quiero decir es que considero un error político poner al mismo nivel a Keiko Fujimori (y al fujimorismo) y a Ollanta Humala. Incluso las dudas que se puedan tener con el candidato de Gana Perú no son comparables con las dudas (y hasta pruebas) que se tienen de la candidata de Fuerza 2011. Ni Humala ni Gana Perú participan de un movimiento político que reivindica a Alberto Fujimori. Fue ella, Keiko, quien dijo: “No pararemos hasta lograr la libertad de Alberto Fujimori”. Fue Fujimori –y no Humala– quien dio un golpe de Estado, cerró el Congreso, se alió con los militares y violó los DDHH, y quien controló a los medios comprando propietarios y periodistas.

La campaña, por ejemplo, que hoy se hace contra Gana Perú porque tiene un punto de vista sobre el rol de los medios es, simplemente, una cortina de humo para no discutir públicamente la “estatización” que hizo el fujimorismo en la práctica de la mayoría de los medios y lo que hoy sucede con algunos de ellos, que se comportan como en los años 90. Por eso muchas de las “dudas” que se tienen frente a Ollanta Humala son interesadas, y otras son, simplemente, expresión de un prejuicio que busca ser legitimado en un imaginario e irreal “chavismo” del candidato de Gana Perú.


Escrito por


Publicado en

DISIDENCIAS

Un blog de Alberto Adrianzén